La dignidad de los nadies

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La dignidad de los nadies

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Lugar y fecha de proyección

  • Fecha: martes 25 de noviembre de 2008
  • Hora: 21.30 h.
  • Lugar: Aula Magna. Facultad de Ciencias

Música de sala

  • “Wave” (1967)
    Antonio Carlos Jobim (piano & guitarra), Claus Ogerman (dirección de orquesta), Ron Carter (bajo), Urbie Green (trombón), Claudio Slon (batería) …

La dignidad de los nadies

  • Año: 2005
  • País: Argentina-Brasil
  • Duración: 120 min.
  • Director, Guión, Textos, Relato, Imagen y Cámara: Fernando Solanas.
  • Producción: CineSur – Dezenove – Thelma Film.
  • v.e.

He querido revelar las pequeñas victorias y hazañas cotidianas de los nadies, alternativas y propuestas solidarias que demuestran como este mundo puede ser cambiado. Fernando Solanas

Este documental se inicia con el retrato demoledor de Argentina a comienzos del siglo XXI: 25% de desempleo y 60% de la población sumida en la indigencia. El país potencialmente podía alimentar a 300 millones de individuos, pero morían de inanición o enfermedades subsanables 100 personas al día; una mortandad anual que superaba a la provocada por el terrorismo de Estado durante la dictadura militar. Ante este panorama tan preocupante el viejo luchador Pino Solanas se vio obligado a empuñar su arma preferida (la cámara) e indagar en las raíces del desastre en Memoria del saqueo (2002/2004) y ahora con este documental que completa el díptico, en las soluciones solidarias que ingeniaba la gente común (los nadies). Díptico provisional con vocación de políptico, puesto que el cineasta argentino amenaza con seguir la saga con dos próximos documentales que están en preparación, Argentina latente y La tierra sublevada; el primero escudriñará la profunda contradicción entre la riqueza potencial de un país privilegiado por la naturaleza y la injusta explotación de esos recursos, el segundo incidiría en la herida histórica de la enajenación de los territorios y recursos de los aborígenes patagones y su entrega a las multinacionales.

Esta vocación de bardo de las epopeyas cotidianas de los que él denomina “los traicionados de siempre” la viene desarrollando Solanas desde documentales precedentes como La hora de los hornos (1968) o Los hijos de Fierro (1975), en la que ya ensayó un retrato social-antropológico colectivo. Ahora, en LA DIGNIDAD DE LOS NADIES, le toca radiografiar con esa perspectiva crítica este singular movimiento de resistencia frente a las añagazas bancarias, administrativas y judiciales. Los comedores comunitarios de barrio, las iniciativas sociales generadas por los vecinos para paliar la pobreza y el hambre, la lucha de familiares de las víctimas de las mafias policiales que lograron desenmascarar a los asesinos y llevarlos a juicio, los experimentos de autogestión en las fábricas recuperadas por los trabajadores son una prueba de que existe una alternativa popular solidaria al dictado neoliberal y de las multinacionales. Se configura así un fresco testimonial vehiculado a través de figuras emblemáticas, de forma que se humanice el mensaje y se aproxime a la sensibilidad del espectador. Estos protagonistas, anónimos y “traicionados” se convierten así en pequeños héroes de una epopeya colectiva, la del pueblo argentino en pos del cambio.

Darío recibió un balazo de la policía al auxiliar a otro compañero que había corrido la misma suerte en una marcha piquetera; su muerte activa una protesta multitudinaria que consigue desenmascarar a los asesinos y encarcelarlos. Martín, el escritor “motoquero”, también fue víctima de las represiones violentas que sucedieron a las manifestaciones populares contra el desmantelamiento financiero y que le costaron un balazo en la cabeza del que fue salvado por el maestro Toba, comprometido con los niños de su modestísimo barrio a quienes da de comer los fines de semana; a esa labor alimenticia, a gran escala, se dedican Antonia y Chipi en un suburbio indigente del gran Buenos Aires; esa solidaridad se proyecta en el Campamento Piquetero, alternativa a la especulación controlada por los grandes poderes. Silvia y Carola, asistentas sociales en un hospital bonaerense, relatan las penurias de la gente porque la sanidad pública ha dejado de ser un derecho para convertirse en un negocio. Lucy lideró un movimiento de mujeres que de forma solidaria lucharon contra la usura de los bancos y la ola de remates de las chacras hipotecadas en la Pampa. Gustavo, un sacerdote de barrio y Zulema, madre de una víctima de la mafia policial, denuncian ese cáncer y permitieron iniciar un proceso de limpieza en ese cuerpo corrupto. Y los obreros de la fábrica de cerámicas Zanón que, tras la quiebra, la vuelven a poner en marcha productivamente sin la rémora de gerentes y capataces ...

Sin embargo, más allá de estas cuestiones de enfoque y contenido, fundamentales a la hora de hablar de la singularidad artística de Solanas, emerge una metodología fílmica plenamente consciente y en sintonía con las búsquedas del nuevo documental de nuestros tiempos al que, dicho sea de paso, el cineasta argentino contribuyó a definir. La modernidad de LA DIGNIDAD DE LOS NADIES nace desde su propio planteamiento de rodaje, pues se empezó con una cámara Beta Digital conforme a los parámetros profesionales, pero pronto el equipo comprobó que ese despliegue inhibía a la gente, que creía que venían de la televisión. Al decidir filmar con una pequeña cámara digital los sujetos filmados ganaban en confianza y espontaneidad, como se puede comprobar en los resultados. Solanas prima la verdad sobre el acabado, sin renunciar a una rigurosa construcción y una estética sui generis que se vincula al compromiso de lo que cuenta. Del rigor del modus operandi del director argentino hablan los datos: ocho semanas de rodaje en Buenos Aires, centro del país y Patagonia y casi tres años de montaje. Las imágenes resultantes son fruto de una concienzuda selección que, no obstante, no coarta la sensación continua de viveza y espontaneidad. Solanas logra que los personajes retratados sean ellos mismos al tiempo que construye sutilmente un relato marcado por un discurso claramente orientado y al que ya hemos hecho referencia. Dicho discurso subyacente se va desenhebrando con las intervenciones de los nadies, los auténticos protagonistas, y la voz en off y otras medidas objetivadoras son aquí complementos más bien discretos. El puzzle narrativo, ese fresco de testimonios reveladores, nos va conduciendo a una visión de conjunto que retrata uno de los intentos más conmovedores de un pueblo por sobrevivir con dignidad en un contexto descorazonador.

Texto: Javier Hernández Ruiz, “La dignidad de los nadies: la fuerza del documental intrahistórico”, rev. Dirigido, Septiembre 2006.